La endocarditis infecciosa es una infección de las válvulas cardiacas naturales o protésicas y aunque es poco frecuente, puede ser grave en algunos casos, por lo que es importante prevenirla. Puede producirse cuando hay paso de microorganismos (gérmenes) a la sangre durante una infección de otro lugar diferente al corazón o cuando se realizan determinadas pruebas diagnósticas o tratamientos como intervenciones dentales. Habitualmente no se afectan las válvulas cardiacas pero existen circunstancias que los expertos consideran de mayor riesgo como:

Ser portador de válvulas protésicas (incluidas las implantadas percutáneamente-TAVI) u otro material protésico utilizado en reparaciones valvulares como anuloplastias).

Haber tenido anteriormente una endocarditis infecciosa.

Ser portador de una cardiopatía congénita cianóticano corregida o bien cardiopatías congénitas intervenidas anteriormente con defectos residuales. Así mismo en los 6 meses posteriores a la corrección con material protésico.

Trasplante cardiaco con lesiones valvulares.

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